El Café Caliente y el Mensaje en la Servilleta
El Café Caliente y el Mensaje en la Servilleta Miguel, un joven repartidor de comida, odiaba trabajar en Nochebuena. La ciudad estaba cubierta de una capa de hielo y la soledad de las calles vacías solo acentuaba el frío que sentía en el alma. La propina de los clientes era escasa, y cada entrega se sentía como un recordatorio de lo que se estaba perdiendo en casa, si es que tuviera una a la que ir. Su última entrega de la noche era para un edificio de oficinas viejo, en un barrio desolado. La dirección era un piso alto, oscuro y con apenas unas luces encendidas. Un guardia de seguridad, con el rostro cansado, le abrió la puerta. "Piso 12, oficina 1204", murmuró el guardia, sin mirarlo. "Pero date prisa, ya quiero cerrar." Miguel subió en el ascensor chirriante, deseando que la noche terminara. Al llegar al piso 12, encontró la oficina semi-oscura. La puerta estaba entreabierta, y al asomarse, vio a un hombre sentado frente a un ordenador, con el rostro iluminado ...