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Mostrando entradas de noviembre, 2025

El Angel del Cerro Milagro de Navidad

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  El Niño en el Cerro San Cristóbal Milagro de Navidad Era 24 de diciembre en Santiago de Chile , y la ciudad vibraba entre el calor de la tarde, las compras a último minuto y el aroma a pan de pascua que salía de las panaderías. Las luces navideñas comenzaban a encenderse en Providencia, mientras familias enteras cargaban bolsas rumbo a sus casas para preparar la cena. En medio del ajetreo, Camila Rojas , una paramédica de 28 años, terminaba su turno en la posta. Había sido un día difícil: accidentes, casos de emergencia… y una tristeza que ella misma no lograba sacudirse. Era su primera Navidad sin su hermano mayor, fallecido aquel invierno en un accidente automovilístico en Valparaíso. La ciudad estaba llena de ruido, pero ella sentía un silencio doloroso por dentro. Para despejarse, decidió subir un rato al Cerro San Cristóbal antes de ir a casa. Tomó el funicular, respirando el viento tibio de la tarde que comenzaba a oscurecer. Al llegar arriba, vio el enorme Santuario d...

En los Umbrales de Grinder’s Stand

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  En los Umbrales de Grinder’s Stand Los últimos pensamientos de Meriwether Lewis El caballo avanzaba con pasos cansados por el antiguo sendero de la Natchez Trace , un camino solitario que parecía trazar su propio duelo entre bosques densos y colinas húmedas. Meriwether Lewis, gobernador del Territorio de Luisiana, héroe de la exploración continental, viajaba en silencio. Pero en su interior crepitaba un torbellino que ningún acompañante podía escuchar. I. El peso de dos mundos Lewis sentía que era un hombre dividido. De un lado estaba el explorador , el cartógrafo obsesivo, aquel que había atravesado montañas imposibles para llegar al Pacífico, que había visto amaneceres que ningún estadounidense había contemplado jamás. Del otro estaba el funcionario político , atrapado en disputas burocráticas, deudas, acusaciones injustas y la sombra implacable de la depresión. Cada noche en la Trace, los recuerdos brotaban como pensamientos sin dueño. “¿Cómo pude pasar de enfrentar g...